domingo, 1 de agosto de 2010

Odisea en chor

Diario del capitán. Defuntos día 30 – 8 - 2010


Todo lo que escriba aquí ha sido gracias a salir viva de aquel infierno, he vivido para contarlo.

Y es que me propuse a hacer lo que agnus, líder de la sociedad de exploradores, lo que me había asignado: cojer una urna de lizar en chor.

Me vestí con mi terra mantle, cojí runas de fuego y mi wand of inferno ya que los lizard son débiles ante el fuego. Una vez en port hope me dirijí al barquero para que me llevara río arriba a la ciudad de los lizard, nada más en la entrada ya me estaban esperando una horda de lizards, no fui bienvenida a su ciudad.

Al principio fue todo muy ligero, incluso me paré a descansar en la orilla del rio para comer, no sin antes pescar unos cuantos peces. Una vez terminé, me levante para emprender de nuevo la aventura y finalmente llegué al templo de los lizard.

Muertos todos, me asomé por una escalerilla que daba al sotano, lo que ví me hizo tragar saliva ¿cómo iba a bajar allá si habían como más de 20 lizards? Y no es que me quedase mucho mana... así que me harte de pociones y decidí bajar.

Cuando bajé intente usar mi magia pero no podía, me sentia exhausta, así que subí corriendo y pensé en algo muy brillante: crear una runa de great fireball allá mismo, me consumió casi todo el mana así que tomé mas pociones y me armé de valor.

Las runas me ayudaron mucho pero no consiguieron acabar con toda aquella multitud, tube que usar mi lado más salvaje y atacar fuerte sin nisiquiera mirar a mi alrededor, ¡ni mi propia vida!. En un abrir y cerrar de ojos, el lugar había quedado silenciado, el silencio de la muerte viajaba através de aquella brisa que se escapaba de la escalerilla.

Aprovechando la solitud del momento, le quité la piel a mis enemigos con mi cuchillo especial pero no obtuve cuero de mucha calidad, estaban demasiado calcinados. Corrí al gran altar donde guardaban las cenizas de lizard para entregárselas a agnus, intenté salir a la superficie pero... me había quedado sin pociones! Y a fuera me esperaban más lizards... así que comí un poco y esperé hasta tener un poco de mana para poder correr. Salí.

Entonces recordé aquel lugar al lado de la orilla del rio, había un escondite pero en el fondo de mi cabeza sabía que no podria salir de allí, seguí recargando maná. Todos los lizar abajo, y sin saber que camino tomar ¿y si me encontraba una hydra en el camino?. Sali de nuevo y está vez para correr más a prisa, sin mirar atrás fui lanzando muros de fuego para dejarlos atrapados, eso serviria de algo. Llegué al camino donde conduce al desierto de ankrahmun. Por el camino un monton de elefantes furiosos y por suerte, no estaba la hydra. Al fin pude respirar tranquila, era de noche y a lo lejos del desierto veía las espectaculares luces que emite la ciudad de ankrahmun, estaba al fin a salvo.

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