martes, 17 de agosto de 2010

Ice islands



Dia 16 de agosto de 2010
Parece ayer cuando pisé por primera vez estas tierras heladas, la gente del poblado no tenía confianza en mi porque todavía era una forastera, ahora parece como si les conociese de toda la vida. La gente de aquí es muy hospitalaria, si tienes alguna duda te ayudan, si estás herido te van a buscar en esos famosos trineos arrastrados por unos huskies muy dulces y se enfurecen cuando le faltas el respeto a alguien, incluidos sus huskies.
Todo aquel que quiere ser ciudadano de svargrond tiene que pasar unas duras pruebas, una se llama el test del bárbaro y consiste en andar por la nieve borracho sin camiseta y llegar hasta un oso y abrazarlo, suena surrealista ¿verdad?.
Las casas son muy acojedoras, estoy pensando en hipotecar una durante mi estancia en svargrond.
Las noches son bastante frías y solitarias, puedo apreciar el murmullo del viento golpeando las ventanas tumbada en mi lecho. Y algunas noches me escapo al monte nibelor para estudiar mejor las estrellas y la posición de los astros, es un lugar perfecto puesto que es muy tranquilo y lejos de la contaminación lumínica de muchas ciudades de main.El otro día por ejemplo llevé dos tumbonas a nibelor, una para mí y otra para mi viejo amigo Hjaern, el chamán del pueblo. Y así estamos algunas noches, sentados junto una cálida hogera, botellas de hidromiel y los perros de Nilsor dumierdo junto a nosotros. Él siempre me cuenta fantásticas historias de todas las islas y aveces nos ponemos a hablar temas relacionados con la filosofía, eso nos hace olvidarnos del frío.
También hice migas con las famosas brujas del hielo, he aprendido mucho sobre la mágia bárbara, eso me servirá a lo largo de mi carrera como maga. Utilizan la mágia del ritual y las fuerzas elementales, no muy distinto al de main.

A lo largo de mi exploración he visto muchas cosas increíbles: La montaña gigante Jotunar en tyrsung donde habitan gigantes helados arrojando grandes rocas desde la ladera de la montaña, manadas de mamuts peleandose entre ellos con sus grandes colmillos, el aullido de los lobos a medianoche mezclarse con el susurro de una ligera ventisca, el gran desfiladero glaciar que se observa desde el pueblo iluminandolo todo con su belleza cristalina, he visto a la muerte en las cuevas de helheim, el inocente poblado de los chakoyas en inukaya, una família entera de dragones helados en okolnir y lo más estremecedor, la más profunda mina en svargrond donde reina el mal provocado por la gente del culto invocando demonios, destructores, pesadillas, cosechando almas y herreros de la plaga fabricando armas infernales en la lava de las profundidades de la tierra.
Entonces fue cuando confirmé la teoría del físico isaac brewton (que en paz descanse), los demonios de las profundidades son los responsables de la gravedad den la tierra. El infierno existe.


jueves, 5 de agosto de 2010

Hit Records!

19:10 You deal 76 damage to General Murius.
16:29 You deal 102 damage to a dragon lord.
00:52 You deal 242 damage to a dwarf geomancer.
19:59 You deal 194 damage to a dragon
02:21 You deal 252 damage to a diseased Fred.
20:33 You deal 379 damage to a water elemental.
20:58 You deal 417 damage to a giant spider.
01:11 You deal 109 damage to a lost soul.
20:36 You deal 522 damage to a crystal spider.
23:47 You deal 303 damage to a nightmare.
23:53 You deal 146 damage to a plaguesmith.
16:31 You deal 133 damage to an energy elemental.
19:17 You deal 122 damage to a demon.
23:44 You deal 395 damage to an infernalist.
00:19 You deal 518 damage to a hero.
00:40 You deal 437 damage to a hellspawn.
00:05 You deal 159 damage to a quara predator.
11:42 You deal 401 damage to a frost dragon.
00:27 You deal 76 damage to a dire penguin.
16:23 You deal 527 damage to a hydra.

omg
19:22 You lose 347 hitpoints due to an attack by a nightmare.

Defuntos never die!

domingo, 1 de agosto de 2010

La nueva tierra



- Así que mi clienta más habitual abandona thais? - Me preguntó frodo el encargado de la taverna

- Sí, necesito un cambio de aires, una vida nueva. Abandono mi rango de capitana y con ello mi barco, mi gran barco... - dije con un gran suspiro de preocupación.

- ¿Y dónde vas a ir si se puede saber?
- No muy lejos de aquí pero si en una tierra llena de oportunidades, aquí en thais me conocen demasiado.
- Echaré de menos nuestras charlas nocturnas, aquellas que parecían no acabar ¿es que tienes algo que no me hayas contado?
- No todo se lo cuento a todo el mundo. Entiéndeme. - Me puse seria. - No es el fin, Mi marido y yo vendremos de vez en cuando por estas calles a ver viejos amigos incluso a hacer negocios.

- Puedes contar conmigo para lo que quieras. - Dijo con aire despreocupado.

- Gracias.

Dejé la propina en la mesa y me largué. Comenzó a llover. Esperando en la plaza finalmente llegó el carruaje que me conduciría a venore, más tarde vinieron otros dos que me llevarían los paquetes.

Estuve toda la mañana empaquetando y poco a poco me ayudaban a subirlos al carruaje.

Le pregunté al conductor del primer carruaje si podía sustituir uno de sus caballos por el mío puesto que no quería dejarlo solo en thais, le ofrecí dejarlo en el establo hasta que regresase.

Mi caballo destacaba siempre entre los demás, era negro como la noche y su pelaje suave como la seda, lo tenía bien cuidado, su raza era percheron y con unos enormes ojos rojizos, hacían juego con los de su dueña. A pesar de lo imponente que era aquel caballo era dulce, sin embargo, su compañero se le notaba nervioso con la nueva presencia. Él era color canela y en sus ojos se le podía notar el cansancio que conllevaba su rutinario trabajo.

Terminados los preparativos me despedí de la gente del lugar, algunos parecían estar indiferentes (eso me llevó a tener más ganas de partir). Miré a mi alrededor, muchos recuerdos dejaba atrás: la casa de los guerreros, la plaza de thais, mi casa, la deseada casa de sparkiie e incluso me despedí del rey tibianus. Y en mi interior no paraba de preguntarme: ¿estoy haciendo bien en llevar a mi marido conmigo? El también ha vivido media vida en aquella ciudad.

Emprendimos la marcha. Pasamos las murallas, pude ver a lo lejos el monte esternum y un gran estruendo que me hizo entender que se trataba de un cíclope enfurecido, arrojaba piedras desde la ladera de la montaña.

Más adelante nos paramos en la casa de lubo, se hacía de noche y necesitamos un sitio para poder alojarnos. Él nos ofreció una buena cena y dio de beber a nuestros caballos, ya dicen las lenguas que lubo es un hombre hospitalario.

Después de la cena yo me quise quedar un rato con Portos, mi fiel caballo y aunque el no supiera nada del lenguaje humano yo le iba susurrando cositas en el oído:

- Shhh tranquiiilo, eres un caballo muy bueno -

Seguí susurrándole pero un ruido nos silenció, se escuchaban como las patitas de un animal se iban acercando. Era el perro de lubo. Nos quedamos mirando fijamente, el movía la cola. Su dueño me había contado historias muy tristes de aquel perro, no fue muy afortunada su vida antes de conocerlo, sus antiguos dueños lo dejaban morir de hambre y de tristeza.

Una vez salieron los primeros rayos del sol, tuvimos que partir en seguida, no pretendía abusar de la hospitalidad de un hombre tan bueno.

Y al fin nos acercábamos... a lo lejos en el horizonte, se podían divisar como densas nubes verdes de veneno salían del otro lado de la ciudad, provenían de la ciénaga de los trolls, era todo un espectáculo, sin embargo la ciudad estaba cuidadosamente limpia y podía oler el pan recién hecho de la panadería, la tienda de rosas acababa de abrir, el mercadillo de venore abría sus puertas y ya se podía escuchar el murmullo de la multitud, empezaba un nuevo día.

Ejemplo de caballo percheron negro.

Odisea en chor

Diario del capitán. Defuntos día 30 – 8 - 2010


Todo lo que escriba aquí ha sido gracias a salir viva de aquel infierno, he vivido para contarlo.

Y es que me propuse a hacer lo que agnus, líder de la sociedad de exploradores, lo que me había asignado: cojer una urna de lizar en chor.

Me vestí con mi terra mantle, cojí runas de fuego y mi wand of inferno ya que los lizard son débiles ante el fuego. Una vez en port hope me dirijí al barquero para que me llevara río arriba a la ciudad de los lizard, nada más en la entrada ya me estaban esperando una horda de lizards, no fui bienvenida a su ciudad.

Al principio fue todo muy ligero, incluso me paré a descansar en la orilla del rio para comer, no sin antes pescar unos cuantos peces. Una vez terminé, me levante para emprender de nuevo la aventura y finalmente llegué al templo de los lizard.

Muertos todos, me asomé por una escalerilla que daba al sotano, lo que ví me hizo tragar saliva ¿cómo iba a bajar allá si habían como más de 20 lizards? Y no es que me quedase mucho mana... así que me harte de pociones y decidí bajar.

Cuando bajé intente usar mi magia pero no podía, me sentia exhausta, así que subí corriendo y pensé en algo muy brillante: crear una runa de great fireball allá mismo, me consumió casi todo el mana así que tomé mas pociones y me armé de valor.

Las runas me ayudaron mucho pero no consiguieron acabar con toda aquella multitud, tube que usar mi lado más salvaje y atacar fuerte sin nisiquiera mirar a mi alrededor, ¡ni mi propia vida!. En un abrir y cerrar de ojos, el lugar había quedado silenciado, el silencio de la muerte viajaba através de aquella brisa que se escapaba de la escalerilla.

Aprovechando la solitud del momento, le quité la piel a mis enemigos con mi cuchillo especial pero no obtuve cuero de mucha calidad, estaban demasiado calcinados. Corrí al gran altar donde guardaban las cenizas de lizard para entregárselas a agnus, intenté salir a la superficie pero... me había quedado sin pociones! Y a fuera me esperaban más lizards... así que comí un poco y esperé hasta tener un poco de mana para poder correr. Salí.

Entonces recordé aquel lugar al lado de la orilla del rio, había un escondite pero en el fondo de mi cabeza sabía que no podria salir de allí, seguí recargando maná. Todos los lizar abajo, y sin saber que camino tomar ¿y si me encontraba una hydra en el camino?. Sali de nuevo y está vez para correr más a prisa, sin mirar atrás fui lanzando muros de fuego para dejarlos atrapados, eso serviria de algo. Llegué al camino donde conduce al desierto de ankrahmun. Por el camino un monton de elefantes furiosos y por suerte, no estaba la hydra. Al fin pude respirar tranquila, era de noche y a lo lejos del desierto veía las espectaculares luces que emite la ciudad de ankrahmun, estaba al fin a salvo.